El brillo en la oscuridad

La tan esperada pretemporada es siempre un interesante punto de encuentro entre la ficción y la realidad. Todos los equipos tienen la primera oportunidad de poner encima de la misma mesa que sus rivales los monoplazas que han diseñado y construido a base de datos, simulaciones y túneles de viento. La pista determina si su trabajo ha cumplido con las expectativas creadas y sus rivales, si esas expectativas son suficientemente buenas para vencerles. Pero lejos de los números que manejan los equipos y de las sensaciones de los que los analizamos desde fuera, la pretemporada es el escaparate para disfrutar de la capacidad de ingenio de los responsables y equipos técnicos de cada escuadra.

En un reglamento que prácticamente no ha cambiado en los 2 últimos años, los gurus técnicos de cada equipo estrujan su ingenio y sus departamentos, para encontrar respuestas que les permitan mejorar el rendimiento de los monoplazas. Pero no todos son capaces de abrir nuevos caminos que les permitan encontrar soluciones más eficientes, ni tampoco de recuperar conceptos ya olvidados para readaptarlos. A menudo los ingenieros topan con la falta recursos, sean técnicos, humanos o económicos, o simplemente con la rigidez del reglamento, que mantiene su creatividad maniatada. Pero lejos de estos tópicos tan reales como pragmáticos, algunos ingenieros no se rinden a hacer seguidismo de los poderosos equipos que dominan la F1.

Hay que hacer el esfuerzo e ir más allá de la alargada y oscura sombra de los “gurus” de la parrilla para disfrutar del trabajo de Directores Técnicos poco conocidos para el gran público como James Key (Toro Rosso) o Andrew Green (Force India). Capaces de innovar y encontrar soluciones donde los otros ven caminos cerrados, desafían constantemente la monotonía con interesantes soluciones, en un entorno mucho más contenido, presupuestariamente hablando, que sus rivales más poderosos. Sus innovaciones no son producto de decenas de ideas que terminan en el cubo de los proyectos fallidos y los conceptos erróneos. Son fruto de la genialidad y la valentía que les permite brillar en la sombra. Una brillantez que también les convierte en presa de los millonarios anzuelos que los hermanos mayores lanzarán pronto a su boca, poniendo a su disposición un talón en blanco con el cual desatar su creatividad y capacidad de ingeniar, aunque sea solo para no dejarles más en evidencia.

Artículo de opinión publicado en Auto Hebdo Sport la semana post Carrera Australia 22/03/16