Vaya fin de semana con los pitstops. Cada entrada a boxes se convertía en un momento de digno de Alfred Hitchcock. Muchos instantes me hicieron recordar mis primeros pasos en la Fórmula1. Hay que viajar casi 10 años atrás, allá en enero de 2006. Había conseguido la plaza para entrar a trabajar de mecánico en Super Aguri y recién estaba instalándome en Oxford.

Los primeros días fueron bastante caóticos y en algunos compases incluso depresivos. Aquellos momentos en los que piensas: “¿Qué coño hago yo aquí?”. Papeleo, permisos, alquileres, abrir cuentas… joder con lo de abrir cuentas. Te piden con qué bancos trabajabas, cuanto tienes ahorrado, en qué gastas el dinero e incluso cuanto piensas ahorrar… “¡oiga, que el que les tendría que pedir si su caja fuerte es segura para meter mi dinero soy yo!”. No funcionó; a pasar por el tubo, como todos.

En algunas cosas los ingleses parecen anclados en los años 90 y en algunas otras…en los 80. Me sentí inmigrante y me hicieron sentir inmigrante. Mala experiencia aquella, aunque creo que todos deberíamos pasar por ello en algún momento de nuestra existencia (pero ellos también). En fin. Yo había ido allí para trabajar en la F1 y estaba dispuesto a conseguirlo. Como dice siempre Jose Santos (mi Joselito), la F1 es para valientes con un punto de inadaptados sociales y en lo segundo encajo. Por cierto, encontré la foto de los 4 mosqueteros que debutamos en aquel GP de Australia 2006.

De Izquierda a derecha: Jose Santos, Toni Cuquerella, un servidor e Iñaqui Rueda en GP de Australia 2006

De izquierda a derecha: Jose Santos, Toni Cuquerella, un servidor e Iñaqui Rueda

Estaba en un taller con 30 mecánicos ingleses, en un proyecto creado de la nada y con japoneses dando vueltas alrededor. Los ingredientes perfectos para durar 2 días. Mi único consuelo era coincidir con Toni Cuquerella (a quién le debo la oportunidad de entrar en Super Aguri) y desahogarnos. El bajaba de oficina técnica y yo subía de taller. Entre risas – por no llorar – repasábamos el día a día. Abrazo y a sufrir de nuevo. Sí, a sufrir de nuevo.

Yo creía que hablaba un buen inglés hasta que pisé el taller el primer día. A uno se le cae el mundo. Primero piensas que hablan otra lengua, luego que lo hacen adrede, que solo construyen frases con palabras groseras e insultos (algunas de ellas no las encuentras en el Collins) y terminas dándote cuenta que es una mezcla de todo ello. Pero reconozco no llegué demasiado bien preparado en este tema. En esto uno se da cuenta siempre tarde.

Super Aguri se formó prácticamente de la nada.

Super Aguri se formó prácticamente de la nada.

Pero…. Ajaa! Llegó el día, mi día. Si la venganza se come fría, la mía estaba ya helada, pero estaba. Primera práctica de pitstop en el taller: “A ver: Albert, pistola trasera izquierda” gritó Mick Ainsley-Cowlishaw, el entrañable Team Manager del equipo (una persona grande y una gran persona). En mi CV puse con letras casi mayúsculas que había formado parte del equipo de pitstop durante mi paso por las World Series. Estaba convencido que eso me daría la oportunidad de entrar en el equipo de cambio de ruedas, aunque fuera solo para estar en segunda línea y poder aprovechar alguna baja o cambio. Yo fui el primer sorprendido, que no el único:

Se hizo el silencio. Cejas arrugadas, morros fuera, sonrisitas de complicidad y murmureos cínicos. El “Latino” (así me llamaban) había conseguido una de las posiciones más preciadas y deseadas del equipo de pitstop. Qué mal lo pasé en ese momento. Tenía una pierna que iba hacia la parte posterior del monoplaza y la otra hacia el aeropuerto de Luton; la del medio ni estaba ni se le esperaba.

En los ensayos de pitstop previos a  una carrera

En los ensayos de pitstop previos a una carrera

Ser apático me ayudó. Indicaciones a mis dos compañeros de rueda. “tranquilidad y calma. Hay que bailar. Como si lo hiciéramos a cámara lenta. Nick sácala por aquí, yo me pongo por allá, la manguera aquí y Alister la pones por allá y yo me ocupo de terminar la faena”. (si esto os recuerda a Grey, es que estáis fatal y necesitáis ayuda)

Llegó el momento de la verdad. Comprobaciones de última hora y .. “Three, two, one …go!”. La primera no fue brillante, pero fuimos los más rápidos. Sonrisas, instrucciones, caras de sobrados… Tenían ganas de muchos más, de seguir mejorando, pero sobretodo de batir al fucking Latino. Ohhh yes! Sí, el Puto Latino. Una tras de otra. Éramos más rápidos que ninguno. Digo éramos porqué éramos 3 .Nick, Alister y yo, el Latino. Pero la atención la recibe siempre el pistolero, que es el que inicia la operación, la termina y el que debe tomar las decisiones en caso de problemas. Ese día fue uno de los más felices que recuerdo. Una tras otra, y otra, y una más… la última… y la penúltima después. Nada. Los de la trasera izquierda siempre más rápidos. Toda la tensión, presión y frustración que había sufrido se diluían en cada uno de los gatillazos de mi querida Paoli, la marca de la pistola. Nunca un gatillazo me había resultado tan orgásmico.

La supremacía de la trasera izquierda duró varias carreras. No cometimos ni un solo error en las dos temporadas en las que estuvimos en la trasera izquierda. Pero eso no significa que todos los pitstops salieran a pedir de boca. Fijaos en este video de Canadà 2007 en el que Anthony Davidson entró a boxes sin avisar… sobran comentarios.

En el Gran Premio de Canadá, Davidson entró sin avisar.

Video: En el Gran Premio de Canadá, Davidson entró sin avisar.

Pero el Motorsport no es un deporte de individuos, es un deporte de equipo. Y quien gana y pierde los campeonatos son los equipos: ni los pistoleros, ni los ingenieros, ni los pilotos, el EQUIPO. Los individualismos dinamitan las bases de un equipo y en consecuencia sus objetivos. Carlos Sainz perdió un buen puñado de puntos este fin de semana por un problema en el pitstop, pero cómo él mismo dijo, hoy “el error es de un mecánico o de una pieza y mañana lo será mío”. Me gustó esa frase. Espero que la mantenga en su decálogo. Es básico para triunfar.

Yo nunca triunfé, pero ese día, ese día que nunca olvidaré, empecé a cumplir mi sueño, efímero si quieren, pero un sueño. No subí a ningún podio, no levanté ningún trofeo, ni recibí ningún premio, no hizo falta. Fue mi momento. Mi pequeño gran momento…

P.D. En Inglaterra hice grandes amigos que aún conservo. La buena gente no tiene pasaporte en mi mundo.

#ganasdeF1

Albert