¡Por favor, bajen del escenario! ó el caso Pirelli.

Cuando uno le da una vuelta a todo el embrollo de lo sucedido con los neumáticos este fin de semana, se da cuenta que las gomas darán y mucho que hablar. Y digo que darán mucho que hablar, porque muchos se han empeñado en ello. Si del abanico de opiniones (algunas fundadas), quejas (la mayoría utilizadas como excusa) y declaraciones (todas meditadas) las alejáramos del escenario, quizás nos sería más fácil “intentar” entender lo que está pasando.
Me remonto a temporadas pasadas, para ponerme en antecedentes y quitarme un poco el sensacionalismo que me invade después del Gran Premio de España de F1. En este mismo trazado, Vettel consiguió la victoria en 2011 después de pasar 4 veces por boxes para sustituir sus gomas, con lo cual, lo sucedido esta temporada no debería ser tan alarmante. También me remonto a la temporada pasada para darme cuenta que el Mundial llegó a Montmeló con 4 ganadores diferentes y salió con un inesperado quinto. La alternancia llegó hasta tener 7 diferentes vencedores de forma consecutiva.

 

¿Qué ha cambiado pues?

 

Pirelli afrontaba la temporada con un renovado producto en un intento de mejorar las prestaciones del neumático: mejora de la tracción, con una mejor distribución de las temperaturas en la zona de pisada que debían confluir en una mejora global del grip aportado y una consecuente mejora de los tiempos por vuelta. Para ello, Pirelli pasaba de unas lonas de Keblar a unas de acero con una disposición un poco más radial que las utilizadas en 2012. Los compuestos también sufrían una extensa revisión para que la diferencia entre compuestos estuviera alrededor de 0,6 a 0,8”. Sobre el papel se marcaban dos rangos de temperatura óptima de trabajo marcadamente distantes:

 

Alta: Duro de 110 a 135º / Blando de 105º a 125º

Baja: Medio de 90º A 115º / Súper Blando de 85º a 110º
El reglamento había cambiado poco respecto a la temporada pasada, por lo que pocas sorpresas se podían esperar en cuando a las cargas y estrés que los neumáticos debían sufrir. Pirelli volvería a llevar de cabeza a los equipos en los primeros compases de la temporada, y a partir del ecuador del calendario, y con la lección aprendida, los equipos más fuertes volverían a copar las primeras posiciones de la tabla.

Todo parecía destinado a seguir proporcionando a los aficionados un campeonato divertido, alternante y emocionante. Esa fue una de las misivas con las cuales Pirelli entró a la F1 y lo cumplió con creces. Y como aficionado les debo decir que la F1 ha recuperado gracias a Pirelli, y en menor medida al DRS/KERS, la emoción y adelantamientos que nos tenía secuestrados. Incluso el hecho de que Paul Hembery y Pirelli fueran más decisivos que las genialidades de Newey, Fry y Lowe o que Alonso, Vettel, Hamilton y compañía, tenía su lado simpático. Pero todo cambió.
Saltan las primeras alarmas

 

Pirelli ya se dio cuenta que estaban en mal camino después de comprobar la degradación sufrida en los tests de pretemporada. Tardaron 4 Grandes Premios en tomar la primera medida: En Barcelona llevaron un compuesto duro “más duro”. No fue suficiente; ni eso ni el juego extra de gomas extra duras que los equipos pudieron “probar” el viernes. Nada.

Sinceramente creo que las quejas de Red Bull hayan pesado tanto como algunos quieren hacernos ver. Mercedes y McLaren habrán puesto de su parte y sin ir más lejos, Massa apoyó sin tapujos el cambio de compuesto para Barcelona.
Pero las delaminaciones de la banda de rodadura sucedidas en estas últimas carreras, Hamilton en Bahrain o Vergne y Di Resta en Barcelona, han cambiado el telón y el guion de esta obra. Las imágenes de los trozos de goma saltando por los aires han dejado en evidencia a la marca italiana y les dejan obligan a tomar medidas.

 

Pirelli va a hacer un paso atrás: Va a tirar del baúl de la temporada pasada para hacer un nuevo neumático más fiable, más constante y que permita a los equipos hacer una carrera a 2 o 3 paradas. Las malas lenguas dicen que volverán a las carcasas de Keblar y que endurecerán los compuestos. Hembery se excusaba en que los equipos han maximizado el rendimiento de sus monoplazas y que en consecuencia el stress y cargas que debe aguantar el neumático son más altas de lo previstas. Además, añadía que el reglamento les obliga a entrenar con un monoplaza antiguo (el Renault de 2010) con lo que las prestaciones y datos que obtienen son lejanos a los que luego se encuentran en las carreras. Otra de los “atenuantes” de Pirelli es que el mundial cada vez es más extremista, tanto en condiciones, pistas, distancias. A estas alturas, Hembery está intentando bajar el telón para que nadie le vea como se cambia de traje. Los actores a los cuales robó protagonismo le han cerrado los bastidores! Delante solo tiene el foso.

 

El peso de las críticas

 

La capacidad de reacción se ha acelerado al mismo nivel que las quejas subían de tono. Pirelli confirmó que estaba trabajando en unos nuevos neumáticos para Silverstone; el día siguiente confirmó que ya verían la luz en Canadá.

Como siempre, hay que hacer el ejercicio de buscar mirar más allá de los árboles para ver que hay dentro del bosque. Pirelli termina contrato como proveedor único a finales de 2013 y eso es un actor de peso en la actual conjetura. Los italianos quieren seguir, pero no a cualquier precio, y si Bernie ha tomado parte en el asunto, es precisamente por esto. Hay alternativas (Hankook) que pueden generar más ingresos y que estarían vistos con buenos ojos, pero los equipos están preocupados con las nuevas aventuras. Tampoco se ve con buenos ojos acabar con el proveedor único de neumáticos, ya que iría en contra de las medidas de ahorro que rigen la actual F1.
Los “big brothers” están ya empezando a diseñar los monoplazas 2014 y el neumático es elemento clave a la hora de trazar las líneas de trabajo en pos del mejor rendimiento. Newey fue de los primeros sacrificar las dinámicas de la suspensión y el grip mecánico en pos de la eficiencia aerodinámica. Ejemplos como los de Sauber la temporada pasada o Lotus esta temporada, están poniendo en entredicho esa tendencia marcada por el genial ingeniero británico y de la que la gran mayoría han hecho seguidismo.

 

¿Quién gana?

 

¿Quién va a salir beneficiado de todos estos cambios? Yo no creo que el escenario cambie en demasía, aunque obviamente Mercedes podría verse beneficiado, si tomamos como referencia su desastroso resultado de Barcelona. Creo que Ferrari y Lotus seguirán luchando por la victoria, sin duda. ¿y Red Bull? Se han manifestado abiertamente en contra de los actuales Pirelli e incluso Dietrich Mateschitz ha alzado su voz. Me niego a pensar que hay más intereses que los que atañen al área técnica y deportiva, pero aquí, nadie habla gratuitamente. Son líderes y creo que no va a ser fácil bajarles de lo alto de la clasificación. McLaren arrastra más problemas, pero el cambio le puede beneficiar más que perjudicar. El cambio de neumáticos también puede perjudicar/beneficiar al estilo de conducción de algunos pilotos, pero eso, ya es hilar demasiado fino.

 

Retorno a 2012

 

Lo más sensato sería volver a producir los neumáticos de 2012. Los equipos los conocen y tienen datos suficientes para adaptar sus monoplazas a sus características. Pero esto podría acarrear modificaciones no tan solo en los parámetros de la suspensión, sino que también afectaría a los trabajos del túnel de viento, en los que los neumáticos son juez y parte decisiva. Cuando los equipos ya están con la mirada puesta en 2014, estos cambios dan urticaria, principalmente al área económica.

Estoy convencido que suministraran otro juego extra en Canadá para que los equipos puedan tener más datos del nuevo neumático, pero…¿ y si llueve el viernes? ¿Saldrán a carrera con un neumático “desconocido”? Quiero pensar que no. La idea de volver al neumático 2012 cobra más fuerza que nunca.
La F1 debe ser el escaparate de los más rápidos, de los adelantamientos imposibles, de las estrategias no simuladas, de los técnicos más geniales, de las apuestas más osadas, de las ideas más innovadoras…

 

Me hubiera gustado que Constantino Romero estuviera aun entre nosotros para gritar a Pirelli aquel famoso “¡Por favor bajen del escenario!”. Mientras sea suministrador único, Pirelli debe volver a su papel de actor secundario. La F1 necesita recuperar a sus actores principales y el teatro su esencia, antes de que el respetable empiece a pensar en acercarse a la verdulería a por tomates….